ViaGen en las Noticias
Recién llegados al establo: Dos clones ganadores
By Justin Gillis, Washington Post
31 de March 2006
Se ha decidido prohibir la clonación en las carreras de caballos en los Estados Unidos.
“¿Sería divertido ver a Muhammad Ali boxear contra Muhammad Ali? ¿Sería divertido ver a 10 Michael Jordan en la cancha de basquetbol?” dijo Dan Rosenberg, presidente de Three Chimneys Farm, uno de los ranchos líderes en Kentucky, dedicado a la reproducción de caballos de carreras purasangre. “Lo que hacemos es en parte negocio y en parte diversión, y es parte ciencia y parte arte. Si se vuelve completamente ciencia y completamente negocio, ya no quiero participar”.
Es evidente que mucha gente en la industria ecuestre está de acuerdo con él. La Asociación Norteamericana de Caballos Cuarto de Milla, que resguarda la raza emitiendo los documentos para los animales, ha prohibido el registro de cualquier clon.
Asimismo lo ha hecho el Jockey Club, asociación que registra los purasangre, como Secretariat y Seattle Slew que corren por la Triple Corona y otros eventos de primera. De hecho, el Jockey Club no sólo ha prohibido la clonación sino también cualquier tipo de reproducción artificial. En el mundo de las carreras, los dueños y reproductores se aferran tenazmente a la idea de que la creación de un caballo bebe, un potrillo, debe incluir el que un caballo se aparee con una yegua.
Pero aparentemente una actitud diferente se está apoderando de la disciplina ecuestre más democrática, el corte, que naciera de las dos veces al año en que se recogía el ganado en el Oeste y se juntaban miles de reses. Para separar los animales de un ganadero de los del otro, los vaqueros necesitaban caballos pequeños y atléticos con buenos instintos para sacar una res y bloquear sus intentos de regresar al rebaño. Los trabajadores de los ranchos tomarían cualquier caballo de corte, purasangre o no, que pudiera hacer el trabajo.
Sin embargo, probablemente nunca se le ocurrió a esos vaqueros de antaño intentar cortarle el paso al ganado con un caballo clonado.
Tampoco se le ocurrió a Lindy Burch, sino hasta hace poco. La mujer de Weatherford, Texas, es una de las jinetes y reproductoras más capaces en cuanto a los caballos de corte, y dueña de una campeona de corte llamada Bet Yer Blue Boons, yegua con problemas de salud que han limitado su capacidad de reproducirse.
Burch quedó impresionada cuando algunas personas que conocía la llamaron y le comentaron de una empresa con planes de clonar caballos. “Pensé: ‘Dios, tengo que intentarlo’”, dijo. “Hay muchos caballos muy bonitos, pero los verdaderamente buenos son pocos y poco frecuentes”.
Ahora hay dos yeguas en cinta con los clones de Bet. Están entre 15 clones implantados en los laboratorios de ViaGen y que se gestan en yeguas sustitutas en un rancho en Oklahoma. Ya han nacido dos clones. El primero, nacido el 19 de febrero, es un clon de Royal Blue Boon, una campeona de edad cuyos descendientes, una de ellas Bet Yer Blue Boons, han ganado millones en premios en el circuito de caballos de corte. Eso la convierte, desde el punto de vista de Quarter Horse News “la yegua más productiva en la historia del deporte”.
No son los primeros caballos clonados nacidos en los Estados Unidos, ni siquiera los primeros creados por dinero. Desde que el primer clon en el mundo naciera en Italia en 2003, se han creado unos cuantos en laboratorios académicos en este país.
Sin embargo, ViaGen, con apoyo financiero del multimillonario de Arizona John Sperling y los derechos a las patentes importantes en el ramo, es por mucho la empresa mejor financiada que ofrece servicios de clonación. Su laboratorio está dirigido por Irina Polejaeva, líder del equipo científico que produjo los primeros cerdos clonados hace seis años.
El objetivo principal de la empresa es convertir la clonación en una herramienta común para la agricultura de producción, creando ganado reproductor élite para las industrias bovina y porcina. No obstante, la política que permitiría que los animales clonados o sus crías entraran al mercado del suministro de alimentos está detenida por la Administración de Drogas y Alimentos, y hay grupos de consumidores dando signos de una posible reacción violenta.
Por tanto, mientras el gobierno decide qué hacer respecto al alimento, ViaGen ha decidido abordar un mercado menor que no requiere autorización federal; la clonación de caballos. Con el precio de la primera copia de un caballo a $150,000 dólares y a $90,000 la segunda, “es una oportunidad comercial importante”, comentó Mark Walton, presidente de ViaGen.
Se espera que muchas de las asociaciones que supervisan varias razas de caballos sigan el ejemplo del Jockey Club y de la Asociación Norteamericana de Caballos Cuarto de Milla para prohibir la clonación. Posiblemente eso reduzca el valor de los animales clonados, ya que ni ellos ni sus descendientes pudieran jamás registrarse como purasangre.
Sin embargo, Studbook Zangersheide, una pequeña asociación europea que controla una raza de caballos de salto, ha decidido registrar clones. Y existen muchos rumores en el mundo ecuestre de que las regulaciones contra la clonación pudieran exponerse a ataques por ser restricciones injustas al comercio. Todavía nadie ha demandado.