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ViaGen en las Noticias

¿Comida Frankenstein? Realmente no.

Washington Post
16 de February 2007

DESDE QUE la Administración de Drogas y Alimentos certificó la seguridad de los alimentos provenientes de animales clonados el mes pasado, los norteamericanos se han provocado un largo e innecesario dolor de estomago a nivel nacional. Se han citado preocupaciones de toda índole, desde la seguridad hasta la ética, muchos les comentaron a los encuestadores que tienen miedo de que la leche y carne de clones lleguen a los supermercados. Los Miembros del Congreso se están preparando para impulsar una ley que exija que los alimentos de animales clonados y sus descendientes se etiqueten como tales. Adicionalmente, el reportero Rick Weiss del The Post informó recientemente que una controversia se está fraguando en cuanto a que si los proveedores de alimentos pueden etiquetar los productos de las crías de animales clonados como “orgánicos”, incluso si los ganaderos siguen los criterios federales para dichas etiquetas.

Todo esto indica que hay mucha confusión con respecto al tema de la clonación de ganado para la producción de alimento. Uno de los malentendidos más comunes, y frecuentemente aprovechado, es que una vez que las industrias de la leche y de la carne comiencen a vender alimento proveniente de clones y su progenie, los productos alimenticios de clones inundarán los supermercados. De hecho, la clonación de animales es muy costosa; por lo que los ganaderos no van a clonar un animal para sacrificarlo. En vez de eso, los ganaderos clonarán animales con características deseables, como carne con menos grasa, y reproducirán los animales copiados genéticamente con otros animales, mejorando los rebaños a lo largo de varias generaciones.
El proceso es casi idéntico al de los métodos ganaderos que se han comprobado a través del tiempo, y es muy similar a la reproducción moderna de cultivos. El beneficio para los consumidores es la mejora constante de la carne y de otros productos de las crías de los clones, algo en que los expertos concuerdan que es seguro, mas no de los propios clones, que también son seguros, pero que tienen sutiles diferencias genéticas con respecto a los padres, información que usan los activistas contra la clonación para alimentar las protestas del público. Los productos animales de alta calidad quizá también sean más abundantes y, por consiguiente, más económicos.

Mientras que el debate sobre los alimentos clonados se intensifica (este año, puede esperar una lucha entre la industria de la clonación, los activistas contra la clonación, la FDA y el Congreso), es importante que el público no sobrestime las diferencias entre la clonación de ganado para reproducción y lo que los ganaderos y reproductores norteamericanos ya están haciendo para mejorar sus rebaños. Los hechos son mucho menos amenazadores de lo que muchos norteamericanos se dan cuenta.