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La FDA dice que los clones son un alimento seguro. El informe concluyó que no se encontró evidencia de que existan riesgos.
By Rick Weiss, Washington Post
15 de January 2008
En el tan esperado informe final de la Administración de Drogas y Alimentos se concluye que los alimentos provenientes de animales clonados saludables y de sus crías son tan seguros como los de los animales comunes, lo cual ha eliminado de manera efectiva la barrera que la regulación de los Estados Unidos había impuesto a la comercialización de leche y carne de res, cerdos y cabras.
En la “evaluación final de riesgo http://www.fda.gov/cvm/CloneRiskAssessment_Final.htm de 968 páginas, que aún no se ha publicado pero que el Washington Post obtuvo, no se encontró evidencia que apoye las preocupaciones de los opositores en cuanto a que el alimento proveniente de los clones puede tener riesgos ocultos.
No obstante, reconociendo que la mayoría de los consumidores tienen una actitud escéptica hacia los alimentos provenientes de clones, y que la clonación podría socavar la imagen saludable de la leche y carne norteamericanas, el informe de esta agencia incluye cientos de páginas de datos sin procesar de tal forma que otros puedan ver cómo se llegó a dicha conclusión.
Durante muchos años, la publicación de este análisis fue obstaculizada por distintos grupos de influencia, incluyendo a la industria de productos lácteos, quienes estaban preocupados por el posible impacto que pudiera tener sobre las exportaciones de sólidos de lactosuero de los Estados Unidos, cuyas ventas en el extranjero para usarlo como suplemento proteínico se han incrementado.
El mes pasado, al acercarse la fecha de la declaración, algunos miembros del Congreso, liderados por la Sen. Barbara A. Mikulski (D-Md.), intentaron usar las leyes para retrasar la aprobación.
Las agencias gubernamentales relacionadas con esta industria, incluyendo al Servicio de Agricultura y Ganadería en el Extranjero y a la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos, quienes durante años también se han esforzado para que los países extranjeros acepten las cosechas transgénicas estadounidenses, también indicaron su preocupación.
En un último esfuerzo, la semana pasada, durante una serie de reuniones con los directivos de la FDA finalmente se terminaron los rencores, comentaron los involucrados. Y es posible, dijeron, que incluso después de que se publique el análisis de riesgo haya un llamado a los granjeros y ganaderos para que voluntariamente se abstengan de vender productos provenientes de clones hasta que se puedan resolver los desacuerdos.
Para completar su análisis final de riesgo, la FDA reunió datos de casi todos los más de 600 clones de animales de granja producidos y de cientos de sus crías, así como de muchos en el extranjero. Pero en el proceso se enfrentó a varios desafíos.
Esos animales fueron creados por varios científicos esparcidos en varias universidades y empresas usando diferentes métodos que en muchos casos fueron difíciles de comparar.
Asimismo, muchos de esos animales no eran simplemente clones sino que se les agregaron genes para ciertos proyectos no relacionados con la producción de alimento.
En tales casos, fue difícil para los evaluadores de la FDA determinar si algún problema fue ocasionado por el hecho de que esos animales eran clones o por sus alteraciones genéticas especiales. (La FDA ha dicho que no aprobará los animales transgénicos como alimento sin hacer más pruebas sobre su seguridad).
Finalmente, estaba el extremadamente complicado problema de determinar cuáles serían las mejores medidas para predecir si la comida era segura. Lo más desconcertante era si se debían considerar las sutiles alteraciones en la actividad genética, llamadas cambios epigenéticos, que son comunes en los clones a consecuencia de tener sólo un padre.
Finalmente, ante la realidad de que la epigenética nunca ha sido un factor para evaluar qué tan saludable es un alimento, los científicos de la agencia han decidido usar la misma normativa, sencilla pero eficaz, que los granjeros y ganaderos han usado desde el nacimiento de la agricultura y ganadería. Si un animal aparenta estar saludable desde todos los puntos de vista, entonces asumir que la comida de ese animal debe ser saludable.
Los científicos dentro y fuera de la agencia estudiaron miles de páginas de informes veterinarios describiendo el peso, tamaño, función orgánica, características sanguíneas y otros parámetros de clones y sus crías. Para el ganado bobino, ganado cuyos datos son los más amplios, se realizaron análisis de su salud general en cada una de las cinco diferentes etapas de la vida de los animales: feto, recién nacido, joven, sexualmente maduro y viejo.
Concluyeron que las reses recién nacidas generalmente tienen poca salud, probablemente debido a los cambios epigenéticos. Frecuentemente tienen mucho sobre peso y tienen problemas respiratorios, gastrointestinales y del sistema inmunológico. (Los cerdos y cabras clonados son en general sanos desde el inicio).
En el informe también se acepta el hecho de que las preocupaciones relacionadas con la salud humana son las únicas que se han indicado a consecuencia del nacimiento de la clonación de los animales de granja.
“También se han mencionado preocupaciones éticas, religiosas y morales”, señaló la agencia en un documento que acompañaba al informe. Pero la evaluación de riesgo es “estrictamente una evaluación con bases científicas”, informó la agencia, porque ésta no está autorizada por ley para considerar dichas preocupaciones.
En la práctica, pasarán años antes de que los alimentos provenientes de clones lleguen hasta los estantes de las tiendas en cantidades perceptibles, en parte porque los clones son demasiado valiosos como para sacrificarlos u ordeñarlos. Por lo contrario, los costosos animales, réplicas de algunos de los mejores ejemplares jamás nacidos, se usarán principalmente como ganado reproductor para crear lo que algunos partidarios dicen que será una nueva generación de animales de granja extraordinarios.
Cuando los alimentos de esos animales lleguen al mercado, el público tendrá la oportunidad de decidir. Los directivos de la FDA han comentado que no creen que los alimentos provenientes de clones necesiten llevar una etiqueta que los identifique, pero que permitirán que los alimentos de animales ordinarios sean etiquetados de forma que sean identificados como no provenientes de clones.
Quienes se oponen a la autorización, incluyendo a algunos que están preocupados sobre el propio bienestar de los clones, expresaron su consternación cuando se enteraron de las intenciones de la FDA.
Joseph Mendelson, director legal del Centro de Seguridad Alimentaria, un grupo de defensa con sede en Washington que le pidió a la FDA que restringiera la venta de alimentos provenientes de clones, dijo que su grupo está considerando tomar acciones legales.
“Una de las cosas más sorprendentes de esto”, dijo Mendelson, “es que ahora que tenemos una crisis bien reconocida en nuestro sistema de seguridad alimentaria, la FDA gasta sus recursos y energía y su capital político en la publicación de una evaluación de seguridad para algo que nadie excepto unas cuantas empresas quieren”.
Hubo quienes respondieron que la opinión pública y la política no deberían tener un papel más importante en la decisión sobre la clonación que en la aprobación de un medicamento o anticonceptivo.
“De hecho, los animales clonados se han estudiado muchísimo más que los animales producidos de forma natural”, comentó Cindy Tian, quien ha analizado leche y carne de clones en la Universidad de Connecticut. “Tenemos más información sobre ellos que de cualquier otro animal que comamos”.
Pero esos problemas generalmente desaparecen durante las primeras semanas o meses al tiempo que los animales compensan de alguna forma. Y ya que los inspectores no aceptarían satisfactoriamente a los clones enfermos como no lo hacen con los animales convencionales enfermos, no representan una preocupación, dice el informe.
Algunos estudios sobre el comportamiento de animales de granja clonados, incluyendo el comportamiento de apareamiento, indicaron que se comportaban igual que los animales ordinarios. (Una excepción fue: en una granja, los clones mostraban una preferencia peculiar no por la madre sustituta que los parió sino por el animal del cual fueron clonados).
Los científicos también observaron los niveles de nutrientes en la carne y leche de algunas docenas de reses y cerdos clonados y de cientos de sus crías, y los compararon con el nivel de nutrientes de los animales convencionales. Se tomaron los valores de las vitaminas A, C, B1, B2, B6 y B12 así como de la niacina, ácido pantoténico, calcio, hierro, fósforo, zinc, 12 tipos de ácidos grasos, colesterol, grasa, proteína, aminoácidos y carbohidratos, incluyendo la lactosa.
Para casi cada medición, los valores fueron virtualmente los mismos. Los pocos que fueron diferentes estuvieron de todos modos dentro de los límites normales.
Por separado, la agencia evaluó estudios en los que se alimentó a animales hasta por 3.5 meses con carne y leche provenientes de clones. No hubo evidencia de problemas de salud, reacciones alérgicas o cambios en el comportamiento.
Al final, la agencia concluyó que no contaba con suficiente información para dar un veredicto sobre la seguridad de los alimentos provenientes de ovejas clonadas. También decidió que los productos comestibles provenientes de reses neonatas clonadas, que frecuentemente tienen un metabolismo inestable, “pueden representar un riesgo muy bajo para el consumo humano”.
Pero no encontró riesgos de seguridad para la carne proveniente de reses clonadas saludables que tuvieran más de unas pocas semanas de edad, para la leche de vacas clonadas, o para la carne proveniente de cerdos o cabras de cualquier edad.
“La carne proveniente de reses, cerdos y cabras clonadas es tan segura para su consumo como la de sus contrapartes reproducidas de formas más convencionales”, se concluyó en la evaluación de riesgo de la FDA.
Con miras al futuro, el informe indica que la FDA está colaborando con organizaciones veterinarias y científicas, en particular con la Sociedad Internacional de Transferencia Embrionaria, para crear una base de datos sobre la salud de los clones, lo que ayudará a la agencia a dar seguimiento al campo, conforme crece la industria.
Trabajando conjuntamente con la FDA, la Sociedad Internacional de Transferencia Embrionaria también está creando el primer manual de la normativa para el cuidado animal de los clones, que estará disponible para los granjeros, ganaderos y el público en general más adelante este año.